Consiste
en eliminar el tejido excedente de las mamas hipertróficas.
La reducción mamaria implica elevarlas, montarlas
y fijarlas (igual que en la mastopexia).
El objetivo prioritario de la reducción mamaria
es la mejoría del aspecto estético de las
mamas, al disminuir de peso y de volumen. Los motivos
de la intervención son tanto físicos (dolores
cervicodorsales, alteraciones de la piel...), como psicológicos
(depresión, inseguridad, etc.).
La intervención se efectúa bajo anestesia
general en la mayoría de los casos.
Debido a que existen varias técnicas de mamoplastia
de reducción, en cada caso se informa del tipo
de técnica a seguir.
Hoy en día, en el 90% de los casos, somos capaces
de efectuar la técnica de cicatriz corta vertical.
Solamente en los casos más voluminosos es posible
que quede una cicatriz horizontal de 6 a 20cms.
Generalmente, para obtener una forma más bella,
se eliminan los acúmulos grasos laterales mediante
liposucción.
Paso 1. La excesiva longitud
y peso de las mamas, puede crear síntomas físicos
como dolores de espalda, cuello y hombros, así
como la aparición de erupciones cutáneas
bajo el pecho.
Paso 2. Se elimina el exceso de grasa y tejido mamario
a través de incisiones. El pezón y la areola
permanecen unidos a los tejidos mamarios, pero son elevados
de posición. El tamaño de la areola se reduce.
Paso 3. Se reconstruye la nueva mama.
Paso 4. Tras la intervención el tamaño y
peso de tus mamas no interferirá en tu actividad
física, consiguiendo un pecho proporcional al resto
de tu cuerpo.