Las orejas
aladas o separadas, se deben a una inadecuada formación
de los pliegues del cartílago de la oreja, a lo
largo del desarrollo fetal. Por lo tanto, es un problema
congénito de la oreja, y en algunas ocasiones,
hereditario: el niño que nace con las orejas separadas,
crecerá con las orejas separadas.
No existe ningún tratamiento efectivo para corregir
éste defecto desde la infancia. Tampoco suponen
ningún trastorno orgánico. Simplemente,
son una fuente de complejos, como consecuencia de las
burlas de otros niños.
Esta intervención se puede realizar a partir de
los 5 años. Los adultos que solicitan la corrección
de ésta anomalía lo hacen por motivos estéticos.
La intervención se puede realizar con anestesia
local pura y sin necesidad de hospitalización.
En los niños se suele efectuar bajo anestesia general,
con 6 a 12 horas de hospitalización.
La intervención quirúrgica consiste en
crear o recrear los pliegues del cartílago de
la oreja, para evitar que sobresalgan hacia fuera. La
incisión se efectúa por detrás
de la oreja, de forma que la cicatriz no sea visible. |