La rinoplastia
consiste en modificar quirúrgicamente las estructuras
anatómicas de la nariz y obtener un cambio en
su forma. La rinoplastia Occidental, en nuestra raza,
es casi siempre de reducción. Típicamente
se nos solicita para reducir rasgos excesivamente prominentes:
una jiba excesiva, una punta muy bulbosa o ambas. Además,
podemos encontrarnos diversos grados de desviación
nasal, por traumatismos, en relación a desviaciones
del tabique. Generalmente, hablamos de una rinoseptoplastia
pues también debemos corregir cualquier problema
en el tabique u otros trastornos funcionales.
Esta intervención ha avanzado en sus posibilidades
técnicas y es el máximo grado de la sofisticación
artística de la Cirugía Estética.
Es una rinoplastia abierta en la que el cirujanos puede
hacer prácticamente lo que desee, con precisión.
En contraposición, la clásica rinoplastia
cerrada es imprecisa y sus resultados dependen a menudo
del azar, no siendo predecible.
Esta intervención, como la mayoría en
Cirugía Estética debe de realizarse con
anestesia general, lo cual garantiza la seguridad del
paciente; de lo contrario se incurriría en riesgos.
La rinoplastia moderna busca resultados máximamente
naturales.
En el examen preoperatorio el cirujano toma unas fotografías
para evaluar la nariz respecto al resto de la cara.
El paciente tiene la oportunidad de ver las fotografías
y discutir el plan operatorio, mediante programas informáticos
podemos simular resultados finales, aunque esta técnia
es virtual y lo verdaderamente importante es la habilidad
del cirujano al llevar a cabo los cambios en la rinoplastia.
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